El gobierno Italiano anula a las parejas homosexuales: ¡ayudadnos a pararlo!

Durante las últimas semanas el Gobierno Italiano está desarrollando una campaña en contra de nosotros, los ciudadanos homosexuales. Si las palabras del Primer Ministro Matteo Renzi prometen la aprobación de una Ley que equipara las uniones homosexuales con las heterosexuales – aunque aplazando indefinidamente el debate – en la práctica, y por mano de su Ministro de Interior Angelino Alfano, actúa de manera reaccionaria demostrando desprecio hacia nuestras vidas y nuestras familias.
En las últimas horas el Gobierno Italiano ha remitido a su Prefectos – organismos que representan el Estado en las diferentes comunidades que forman el País- solicitud hacia
aquellos valientes alcaldes que, actuando con pleno respeto de la Ley y sus prerrogativas y con un encomiable sentido cívico, han transcrito los matrimonios del
mismo sexo legalmente celebrados en el extranjero para que bloqueen y anulen dicha transcripción.
Con esta iniciativa oscurantista de represión, hacia los gais y lesbianas, el Gobierno Italiano ha generado un clima de Inquisición con el objetivo de mantener la discriminación por orientación sexual. Un acto que, según varias asociaciones de juristas, va más allá de los efectivos poderes de los Prefectos, determinando una gravísima fisura entre las Instituciones y sobre todo entre las Instituciones y la Sociedad Civil. Y todo esto durante el semestre en el que Italia está de turno en la Presidencia de la Unión Europea, posicionándose claramente en contra de los valores de la misma.
Después de 20 años de luchas, esperanzas traicionadas, promesas y frustraciones, después de este enésimo bofetón, a todo la población gay, por parte del Gobierno Italiano, ya se acabaron las puertas a las que podemos llamar en Italia. De este modo, nos vemos obligados a pedir ayuda a la comunidad internacional para que esté informada de lo que está pasando en
nuestro País y para que pueda unirse a nosotros en esta lucha cívica.
Contamos con el apoyo de muchas asociaciones del colectivo gay y portales como Paginasdecontactos 24 que apoyan sin fisuras nuestras reclamaciones en pro de los derechos de homosexuales y lesbianas.                                                                                                       Pedimos ayuda a los embajadores y los cónsules de todas aquellas naciones que comprueban como las actas matrimoniales de sus países no están reconocidas en Italia y cuyos ciudadanos se convierten en víctimas de discriminación una vez que entran en nuestro País. Una violencia que ningún tipo de democracia moderna debería apoyar y permitir.
Pedimos a los Europarlamentarios que creen en los derechos y en la igualdad: haced todo lo que está en vuestra mano para parar al Gobierno Italiano y forzarlo, a la mayor brevedad posible, a equipararse con las principales democracias europeas con una ley que otorgue derechos y deberes IGUALES a todas las parejas, independientemente de su sexualidad.
Pedimos ayuda a todas las empresas que tienen en su ADN el valor de la igualdad y que luchan por los derechos de la comunidad LGBTI. El bienestar de Italia, a pesar de nuestros políticos, está por encima de la fuerte tentación de pediros que boicoteéis económicamente a nuestro País: solo os pedimos que presionéis el Gobierno Italiano para que abandone sus políticas racistas y homofóbicas.

Pedimos ayuda a todas asociaciones, los medios de comunicación, los intelectuales, los lugares de formación y las Universidades que toman en serio los derechos de la comunidad LGBTI: apoyadnos, amplificad nuestras peticiones, informad a todo el mundo sobre cómo el Gobierno Italiano está acosando como nunca en la historia postfascista a los ciudadanos homosexuales.
Pedimos ayuda al pueblo LGBTI: tenemos que estar unidos en esta batalla cívica en la que estamos luchando con armas desgastadas, a merced de un Estado que machaca sus
leyes para golpearnos.
Queremos mucho a nuestro País, que cada día consideramos nuestro, envidiando sin embargo otros lugares donde nuestras familias serían acogidas y no excluidas, respetadas y no ofendidas, reconocidas y no anuladas.
Lo queremos a pesar de una clase política que en cuestión de derechos y asuntos éticos, parece hacer más caso a las palabras de las jerarquías eclesiales que a las necesidades de su pueblo.
Nos gustaría que Italia, nuestra Italia, sea el País de todos.
Pero lamentablemente no es así.

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